¡Este mes fuimos de gran bendición para el misionero Julio Pacheco en el Amazonas!
Gracias a tu generosidad, Julio pudo emprender uno de los viajes más largos hacia una comunidad Ticuna en la selva del Brasil, un lugar donde más de 10.000 indígenas aún no han escuchado el mensaje del evangelio.
Por primera vez, llevará la Palabra de Dios a esta comunidad, acompañado de un equipo que, gracias a tu apoyo, pudo cubrir los costos de transporte, combustible, bote y alojamiento cerca del lugar.
Tu contribución no solo abrió camino físico en la selva, sino también camino espiritual para que muchos conozcan a un Dios real, bueno y misericordioso.
Gracias por ser parte de esta misión.
Seguiremos apoyando a más misioneros alrededor del mundo para que el evangelio sea predicado donde más se necesita.
Estamos seguros de que Dios multiplicará tu semilla.
Sigue orando por nosotros y por cada misionero que, día a día, entrega su vida para llevar esperanza.
¡Todos somos parte de la Gran Comisión!
Gracias por ser parte de lo que Dios está haciendo en las naciones. ¡Sigamos orando, dando, yendo y creyendo por grandes cosas!