Panamá se convirtió en su hogar y centro de misiones, desde donde organizan brigadas médicas que no solo sanan cuerpos, sino también corazones. A través de cada consulta y cada gesto de amor, llevan el mensaje de la bondad de Dios a distintas naciones de Centro y Sur América.
Hoy, sueñan con expandir su labor, creando un campo misionero con una escuela bíblica y un orfanato, un lugar donde nuevos líderes sean formados y enviados a llevar la luz del evangelio a toda Latinoamérica.